“SI SE HUMILLARE MI PUEBLO”

2da de crónicas 7.14 dice: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

En días pasados, estuve transmitiendo en Facebook Live este mismo tema y ahora siento publicarlo en texto para la edificación de cada uno de mis contactos en la red social de FB. La convocatoria que ha hecho, en días pasados, la comunidad cristiana evangélica en todas las naciones es una iniciativa muy interesante y que puede dejar resultados espirituales positivos. Dicha propuesta fue vista con beneplácito por la mayoría de las personas, incluso por las autoridades gubernamentales. De hecho, muchas de esas autoridades, también por iniciativa propia, convocaron en sus respectivos países que dirigen, jornada de ayuno y oración para humillarse y orar a Dios por la pandemia del covid-19 que ha paralizado prácticamente todas las actividades humanas.

Ahora bien, sin ánimo de contradecir esta sana intención, quiero explicar de que manera este acto de humillación puede dar sus resultados, de manera que Dios pueda obrar a favor de la humanidad deteniendo de una vez y por toda esta situación sanitaria que ha provocado muerte, separación social y la paralización económica de todas las naciones. Todos nosotros estamos enfocados en la parte del texto que habla sobre “humillación”, “invocar el nombre de Dios”, “orar” y “buscar el rostro de Dios”, olvidándonos que dichas acciones activan la gracia y misericordia de Dios para obrar a nuestro favor, si y solo sí, cumplimos con la condición descrita en dicho texto de que nos convirtamos de nuestros malos caminos.

Esa es la clave para activar el favor de Dios hacia nosotros, perdonando nuestros pecados y sanando nuestra tierra. Debemos reconocer que el pecado y la indiferencia de nosotros hacia Dios ha provocado que su enojo e ira se active para disciplinarnos y corregirnos para ver si somos capaces de apartarnos de nuestros malos caminos y volvamos hacia Él de todo nuestro corazón. No es un secreto para nadie de que el ser humano solo busca a Dios y se acuerda del Creador cuando está envuelto en situaciones que humanamente no son manejables.

Ahora bien, surge la pregunta ¿cuales son esos malos caminos a los que el texto que estudiamos se refiere? Esta pregunta se puede responder, buscando otro texto donde claramente se detalla dicha inquietud. En la epístola del apóstol Pablo a los Galatas, capítulo 5, versículos 19-21 dice lo siguiente:

Gál 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,

Gál 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

Gál 5:21 envidias, homicidios, borracheras, desenfrenos, y cosas semejantes a estas; de las cuales os denuncio, como también ya os denuncié, que los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios.

Como pueden ver, el apóstol Pablo le da una lista de pecados que se practican, y muchas veces, ya son parte de nuestra vida, se han vuelto hábitos que ya se ve como algo normal pero que para Dios es pura desobediencia ya que, dichas prácticas no van acorde a sus principios establecidos. De modo que, para nosotros recibir de Dios el perdón de nuestros pecados y por consiguiente, experimentar la sanidad que Dios promete sobre nuestra tierra, debe haber una conversión de nuestros malos caminos. De acuerdo a los textos de Galatas 5.19-21, dejar de practicas dichas acciones, entonces veremos la promesa de Dios activarse a favor de nuestras vidas y nuestras naciones.

Finalmente, quiero enfatizar esto: si solo nos humillamos, invocamos el nombre de Dios, oramos y buscamos su rostro, pero estas acciones no nos llevan a la conversión de nuestros malos caminos, aunque suene muy duro, te lo diré, solo estamos practicando una religión más. Dios no trajo religiones al mundo, las religiones la han creado los hombres. El evangelio no es religión, es poder de Dios según Romanos 1.16, el evangelio son las buenas noticias de un mundo pecador que merece la condenación pero Dios toma la iniciativa de ofrecer el sacrificio de su único hijo que pague dicha condenación, y de este modo ser libre del pecado y volver a reconciliarse con su Creador.

Autor: David Sandoval
Apóstol y Maestro

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