Política y Esquizofrenia

Los profesionales definen la esquizofrenia como una enfermedad mental que altera la capacidad de las personas para percibir en forma correcta la realidad, lo que lleva a comportamientos considerados como anormales por los demás, pero que se explican como consecuencia de esa forma de percibir el entorno.

Hay políticos que sufren de una esquizofrenia que lo conduce a un comportamiento difícil de tratar, su actitud muchos les llaman filantropía que no es más que una trama engañifa que la convierten en política, ensalzada como estrategia ganadora por los ciegos que ignoran la realidad, en la historia democrática de la República Dominican por años vemos ciudadanos que cavan la fosa en la que se va enterrando poco a poco la legitimidad de la democracia.

Cuando los actores políticos sufren una desconexión real del pueblo, actúa con actitudes engañifas divorciadas de las opiniones, de las necesidades y sentimientos del pueblo, se puede hablar de una esquizofrenia política y es eso precisamente lo que observamos cuando algunos malos actores de la política manifiestan no comprender las reacciones de la gente a su comportamiento.

Es un problema que refleja entre lo real y lo ideal, pero también es síntoma de la brecha que se abre entre quienes tienen el poder y quienes no lo tienen. Para la sicología humana es relativamente sencillo distraerse con los privilegios y suponer que las personas se encuentran en las mismas condiciones de bienestar que uno porque los que se han visto favorecidos por el poder se encuentran rodeados de personas que disfrutan de los mismos privilegios y de quienes que, sin tenerlos, les dicen todo el tiempo que son brillantes y que lo están haciendo bien.

La diferencia con la esquizofrenia es que en el caso de la política el remedio depende de que los propios políticos renuncien a la sonrisa fácil y al trato de estrellas para empatizar con el otro en su condición de ser humano, en lugar de tratarlo como un posible voto o una estadística. Cervantes le hace decir a Don Quijote que “tanto la mentira es mejor cuanto más parece verdadera, y tanto más agrada cuanto tiene más de lo dudoso y posible”. Pero lo más relevante, es la fuerza atractiva. La mentira atrae al mentiroso tanto como engaña al mentido porque, la mentira embriaga, y abreva el alma”.

Por: Becker E Márquez Bautista.

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