Hablemos claros y que no se nos mientas más

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LIDERES POLÍTICOS. El pacto de las corbatas azules es un acuerdo que fue firmado por Leonel y el presidente del PRD, Miguel Vargas. El objetivo básico era darle vida al futuro político de Fernández, quien entonces cumplía su segundo mandato que culminaba en agosto del 2012, pero quedaba imposibilitado de aspirar para el ciclo electoral de ese mismo año y de por vida, porque se lo prohibía la Constitución reformada en el 2002.
La reforma constitucional del 2002, bajo el influjo del expresidente Hipólito Mejía, estableció que tras dos períodos consecutivos un expresidente jamás podría aspirar al mismo cargo. Esa modificación al texto constitucional se centró en limpiar el camino para que Mejía repitiera como candidato presidencial para las elecciones del 2004.
El expresidente Mejía fue electo en el 2000 con la Constitución resultante de la crisis política del 1994, que prohibió la reelección presidencial consecutiva, aunque sin establecer el “nunca jamás”, que en lo adelante sería caldo de cultivo de encendidas confrontaciones y divisiones políticas insalvables.
Pero como lo que preocupaba a Mejía era el veto para la reelección inmediata, como ordenaba el artículo 49 de la Constitución del 1994, entonces hizo todo cuanto pudo para cuajar su proyecto político para las elecciones del 2004.
Nada ni nadie se lo impidió. Contra viento y marea, Hipólito logró que el artículo 49 en la reforma constitucional del 2002 dijera que “el presidente de la República podrá optar por un segundo y único período constitucional consecutivo, no pudiendo postularse jamás al mismo cargo ni a la Vicepresidencia de la República”.
A partir de esta enmienda es cuando el polémico “nunca jamás” adquiere mayor connotación y comienza a ser motivo de toda clase de discusiones. Y todo porque de esa prohibición dependía la vigencia de expresidentes que, aún con edad biológica para aspirar nuevamente, quedarían imposibilitados de hacerlo por el resto de sus vidas.
Para el 2004, el temible   “ nunca jamás” no era motivo de perturbación para Leonel Fernández, que en ese momento saboreaba una apreciable popularidad, lo que no ocurría con Hipólito Mejía cuando se animó a modificar la Constitución para su fallida reelección.
Pero un político experimentado como Fernández no se perdonaría jubilarse a destiempo, con poco más de 50 años, sintiéndose con fuerzas físicas y partidaria suficientes para echar muchos pleitos en la arena político-electoral.
El ex presidente tres veces y nativo de Villa Juana sabía mejor que nadie que su futuro político estaba amenazado por el odioso “nunca jamás” estampado en la Constitución modificada por Hipólito Mejía en el 2002.
Era tiempo, pues, de actuar en consecuencia, pronto y con sagacidad. Sin pensarlo dos veces, Leonel inició una cruzada nacional para convencer a la sociedad dominicana de una nueva modificación a la Constitución.
Entonces Leonel Fernández modificó la constitución a su manera si o no, más claro ni el agua.
Becker E Márquez Bautista.
Ex militar y político.
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hamilton marquez
Hamilton Márquez Diputado (Las Matas de Farfán)