EEUU enfrenta opciones difíciles sobre Venezuela

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LIDERES POLÍTICOS.  Donald Trump afirmó que “todas las opciones están sobre la mesa” mientras Estados Unidos busca presionar al mandatario venezolano Nicolás Maduro para que deje el poder. Pero la realidad es mucho más complicada

Washington aún cuenta con herramientas para presionar a Maduro, incluso después de años de dura retórica y de sanciones. El paso más extremo, la intervención militar directa, no parece estar en consideración, al menos por ahora. El miércoles, Estados Unidos y otras naciones tomaron la inusual medida de reconocer a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, como el presidente encargado del país sudamericano. No ha dado indicios de que vaya a entregar el poder.

El jueves, 16 de las 34 naciones que conforman la Organización de los Estados Americanos reconocieron a Guaidó en una sesión de emergencia. El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, exhortó a los integrantes de la OEA a oponerse al «ilegítimo» Maduro y prometió que Estados Unidos otorgaría 20 millones de dólares para ayuda humanitaria para Venezuela. «Como amigos del pueblo venezolano, estamos listos para ayudarlos aún más, para ayudarlos a iniciar el proceso de reconstruir su país y su economía de la destrucción provocada por el régimen criminalmente incompetente e ilegítimo de Maduro», declaró. Pero cuando se les preguntó sobre los próximos pasos a dar, funcionarios del gobierno estadounidense se limitaron a parafrasear lo que el presidente dijo el miércoles.

Una potente arma que han solicitado algunos legisladores, entre ellos el senador de Florida Marco Rubio, sería imponer sanciones al petróleo de Venezuela, el cuarto mayor proveedor de crudo de Estados Unidos. Otra opción para castigar a Venezuela sería catalogarlo como un «Estado patrocinador del terrorismo», con lo que le sería impuesta una amplia variedad de sanciones y fijaría límites estrictos para viajes de funcionarios venezolanos desde y hacia Estados Unidos. Algunos legisladores han propuesto eso y Washington lo ha evaluado, pero hasta el momento lo ha descartado porque Venezuela no cumple con los criterios legales para la designación, que incluirían evidencia de que el gobierno ha apoyado u ordenado ataques terroristas. La congresista Debbie Wasserman Schultz, que representa a miles de venezolanos expatriados en su distrito del sur de Florida, se dijo a favor de sanciones específicas sobre la industria petrolera para reducir un poco la cantidad de dinero que fluye al gobierno de Maduro.

La representante no cree que una solución militar sea una opción para resolver una crisis política en el país.

John Bolton, asesor de seguridad nacional, dijo el jueves que el gobierno de Trump está enfocado en «desconectar al ilegítimo régimen de Maduro de la fuente de sus ingresos». «realmente estamos trabajando las 24 horas para hacer lo que podamos para fortalecer al nuevo gobierno». Marczak añadió que Estados Unidos podría brindar asistencia de seguridad para ayudar a proteger al nuevo gobierno, pero no existe el apoyo de aliados de Estados Unidos en la región para una intervención militar. «Creo que eso resultaría contraproducente si Estados Unidos intenta unilateralmente ejercer influencia sobre el resultado de la situación porque eso permitiría que Maduro clasifique a los partidarios de la oposición como aliados de Estados Unidos», subrayó Marczak.

Moisés Rendón, director asociado del programa para Latinoamérica del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que no ve señales de que el gobierno de Trump esté considerando una intervención militar. Maduro ha ordenado la salida de los diplomáticos estadounidenses de Venezuela, pero Estados Unidos se ha negado, argumentando que sólo reconoce la autoridad de Guaidó, quien exhortó a los diplomáticos extranjeros a permanecer en territorio venezolano. Rendón agregó que Estados Unidos estaría obligado a actuar si los diplomáticos estadounidenses en Caracas están en peligro, pero fuera de ello duda que se dé una respuesta militar.