Creación del Estado con una verdadera gesta heroica

El martes 27 de febrero de 1844, y la noche de ese día fue la escogida por los trinitarios para anunciar al mundo que los dominicanos habían decidido romper los vínculos de dependencia con Haití para declararse libres e independientes de toda dominación extranjera.

Aquel anochecer en la puerta de la Misericordia, al pie del Fuerte de San Gil se cuajaba la independencia dominicana, uno de los participantes expresa de forma asustada. Creo que todo está descubierto, una patrulla me ha perseguido, y he hecho un largo rodeo para llegar hasta aquí. Estas palabras difunden el recelo entre los pocos oyentes; y alguno lleno de espanto hablaban de retirarse a su casa y desistir del proyecto glorioso: “No, contesta con firmeza una voz robusta y varonil turbando sin precaución el silencio nocturno. Continuar con el proyecto de independencia, fue la repuesta del padre de la patria Matías Ramón Mella.

Ya no es dado retroceder, cobardes como valientes; todos debemos ir hasta el fin. ¡Viva la República Dominicana!

Una detonación de su pedreñal acentúa estrepitosamente el heroico grito. Nadie vacila ya: todos hacen abnegación de sus vidas y corren hacia la clásica Puerta del Conde. El disparo audaz hecho por el intrépido Mella anunciaba al mundo el nacimiento de la República Dominicana.

Así fue qué aquel martes 27 de febrero de 1844, hace 176 años y 6 meses, nació el Estado Dominicano. ¡Gloria eterna a los trinitarios fundadores de la República Dominicana!

Por: Becker Márquez Bautista.

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