Brasil y su dictadura militar

LIDERES POLÍTICOS. Al presidente de Brasil le gusta hablar sobre la dictadura militar que llevó las riendas de su país durante dos décadas. Pero Jair Bolsonaro no parece haber imaginado que su pretensión de conmemorar el 31 de marzo de 1964 como el día en que las Fuerzas Armadas presuntamente salvaron a la nación de una inminente tiranía comunista terminaría catalizando una reacción antiautoritaria. Casi inmediatamente, las programaciones de diversos medios coincidieron al recordar que el derrocamiento del presidente João Goulart aquel 31 de marzo de 1964 rompió el hilo constitucional y las persecuciones orquestadas por los uniformados entre 1964 y 1985 constituyen crímenes de lesa humanidad. Bolsonaro dio marcha atrás el 28 de marzo, aclarando que su plan no era festejar, sino evocar aquel hito.

Sin embargo, llegado el 31 de marzo, muy pocas imágenes de los cuarteles circularon públicamente. «Los militares nos salvaron», es el mensaje del video sobre cuya producción el Gobierno se ha negado a dar información. Pero las imágenes que predominaron el domingo fueron las de las manifestaciones contra la dictadura.

Maurice Politi, un exguerrillero que estuvo preso y fue objeto de torturas durante cuatro años en la década de los setenta, es uno de ellos. «En lugar de trescientas personas, como en años anteriores, este sábado había seiscientas en la manifestación que se organizó frente a la sede de la Policía», esgrime en entrevista con DW, refiriéndose al lugar –hoy convertido en monumento conmemorativo– donde los militares mataron a opositores de la dictadura tras haberlos sometido a interminables suplicios. «El asunto fue barrido bajo la alfombra y, durante más de veinte años, es allí donde ha permanecido. Una generación completa creció sin saber lo que pasó», arguye Politi.

«Todo este episodio evidencia que a Brasil le hace falta confrontar realmente su pasado totalitario», señala, por su parte, el fiscal federal Marlon Weichert, especializado en asuntos ligados a la dictadura. « No hemos hecho justicia ni hemos indemnizado a las víctimas con los símbolos adecuados», dice Weichert. «Además, el Estado brasileño no ha hecho el ejercicio de autocrítica que le corresponde ni ha cambiado realmente. » Entre 2012 y 2014, la presidenta Dilma Rousseff llamó a conformar una Comisión de la Verdad para investigar con mayor exhaustividad el saldo de víctimas de la dictadura, entre las cuales se cuenta ella misma.

Esa comisión llegó a la conclusión de que los militares habían asesinado a 434 personas y torturado a miles. Recomendó reformar los planes de estudio nacionales, de tal forma que incluyeran mayor información sobre ese período de la historia reciente del país, y sugirió implementar una «justicia de transición», aunque sólo sea de manera simbólica.

PUBLICIDAD
hamilton marquez
Hamilton Márquez Diputado (San Juan)

Deja un comentario

avatar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  Suscribir  
Notificar de